“El lector ideal es un traductor. Es capaz de desmenuzar un texto, retirarle la piel, cortarlo hasta la médula, seguir cada arteria y cada vena, y luego poner en pie a un nuevo ser viviente.”

Alberto Manguel


Breve reflexión

Esta importante pregunta es una invitación a reflexionar en la cual surgen muchas ideas preconcebidas acerca de nuestros quehaceres. Al interiorizar la pregunta, es imposible no recordar las dificultades con las que los traductores tienen que luchar. Algunas de ellas son las preconcepciones de otros profesionales y público en general que piensan que la traducción es un acto que requiere pasar las palabras de un lenguaje a otro o que piensan que un traductor es un diccionario andante. Y no puede ser, en este siglo, solamente eso. Si fuera así, la función de traductor tendría una delgadísima línea con los traductores automáticos en línea y nuestro trabajo debería que extinguirse dentro de poco. No existiría ninguna razón coherente para continuar estudiando ni investigando acerca de una profesión que solamente se basa en competir contra una computadora. Sin embargo, la posibilidad de utilizarlas es un gran avance para nuestra carrera, estamos llamados a conocer, representar y ofrecer las mejores prácticas, sin olvidar nuestra propia experiencia y nuestras habilidades.

Una mirada personal acerca de la profesión del traductor

Es imposible para mí escribir acerca de la traducción sin tocar un tono intimista y personal. Tenía diecisiete años cuando descubrí que algún día estudiaría para ser traductora. Pasaron más de diez años y, después de otros estudios, por fin pude estudiar la carrera que tanto busqué y, si tuviera que hacer una reconstrucción porqué tuve la necesidad de buscar profesionalizarme, tendría que mencionar seis importantes razones las cuales son también-según mis propias conclusiones-compartidas por muchos otros colegas:

  • Amor por la lectura y por las lenguas, aspectos básicos en la profesión y materia prima básica para la construcción de una carrera exitosa.
  • Amor por el aprendizaje empírico y continuo, características que hacen posible que un traductor conozca de diversos tópicos y ramas de arte y de las ciencias. Los traductores pueden tener una especialidad y destacar en alguna disciplina específica, esto resulta una ventaja pero no un requisito para nosotros ya que nuestros principios se basa en la posibilidad de continuar aprendiendo por nuestra cuenta.
  • Amor y respeto por otras culturas, el traductor es un ser sensible por las diferencias de las diferentes culturas que representa las lenguas que traduce. Siendo así, es necesario e importante que conozca también las particularidades de las culturas y relación con la lengua para conocer, entre otras cosas, el registro, tono y otros aspectos lingüísticos de cada idioma.
  • Facilidad y predisposición por la investigación constante, como el aprendizaje continuo, la predisposición por la investigación nutre a los traductores de soluciones para los constantes problemas como son los focos de dificultad y la intraducibilidad.
  • Cada proyecto de traducción es único y tiene un nivel de complejidad, para lo cual los traductores deben instruirse en distintos tipos de textos. Es una realidad que todos tenemos predilección por algún tipo de texto. Personalmente, tengo especial interés por la literatura y los textos técnicos. Considero que ambos exigen mucho, tanto de investigación como de creatividad. En la literatura, la visión romántica de poder reproducir con las propias palabras la versión de otros grandes de la literatura. Como mencionó Cortázar: “si no fuese escritor, sería traductor”. (González, 1986:18).
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